Radikon: El vino fuera del tiempo – Parte 1

Posted on May 25, 2012 by Vinicast

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Parte 1

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El hombre está sentado al inicio de unas hileras de Pinot Grigio que se van perdiendo entre desniveles hacia el este y luego se interrumpen en una colina mayor. Sobre la colina se advierte un caserío y una iglesia. Hacia el valle, las viñas caen con una pendiente pronunciada y acaso bastante despareja. Radikon, creció viendo este paisaje. “Cuando era chico la viña era parte de una agricultura ligada a la sobrevivencia, o sea que cada familia plantaba lo que necesitaba para comer bien y entre estas cosas estaba el vino”, recuerda. Fue su padre Eduardo quien le fue mostrando los secretos de las vides y de la vinificación, y un día a fines de los setenta, Stanko tomó las riendas del campo. Desde entonces, empezó a recorrer un largo camino hacia el vino de calidad. Primero buscando cambiar la historia del manejo del viñedo al reemplazar el volumen por la calidad.
“Papá me decía que nosotros no teníamos tanto terreno para desaprovechar porque la finca era la fuente mas importante de la economía familiar. Por lo tanto, debíamos tratar de plantar la mayor cantidad de vides posible para rentabilizar el terreno porque esa era la viticultura acá”, recuerda.

Fue hacia finales de 1979 que la familia Radikon hizo las primeras tres mil botellas de vino de calidad. La calidad significaba una gestión mas detallada de la viña y una menor cantidad de producción. “En aquella época pasamos de 6 u 7 kilos de uva a solo 2 kilos”, detalla.

“O sea que fue comenzar casi de cero con la producción de calidad. Después de muchos años comprendimos la clave para el mejor vino: hacer una gran calidad de uva en el campo y no hacer nada en la bodega, solo acompañar”, aclara Radikon, que con su esposa, Susana, y su hija Sasa manejan la viña, hacen el vino y lo comercializan.

Las colinas del Collio Oriental, esta región del Friuli y de grandes vinos en el noreste de Italia, marcan la frontera con Eslovenia, aunque no se vea porque la gente cruza de un lado a otro sin ningún inconveniente. Es una zona llena de historia y de cruce de culturas profundas, como la del Imperio Veneciano, el dominio Austro Húngaro, y la presencia de las diferentes dinastías eslavas de los Balcanes. Hoy la región mantiene un vinculo omnipresente con la historia, y de a ratos sus habitantes, y sus vinos parecen estar fuera del tiempo, en esa mezcla de pasado y futuro, tal como cualquiera podría definir los vinos de Stanko Radikon. “Nosotros hacemos vino natural, sin químicos ni aditivos como hacían nuestros padres, luego si quieren ponerle nombres a este estilo que lo hagan otros”, cuenta Radikon con tono reflexivo.

Las campanadas del mediodía en Oslavia animaban el aire, y decidían al anfitrión a caminar unos pocos metros hacia la casa para probar algunos vinos, y también unos quesos elaborados por sus vecinos. Allí, en un salón grande del segundo piso, mezcla de deposito y quincho donde se juntan amigos a tomar vino, Radikkon abrió botellas de su colección. En una de las dos largas mesas de madera, acomodó unos salamines, unos quesos y una botella de Ribolla 2007, un Merlot 2004 y un Sasa 98 –un vino de homenaje a su hija.
Mientras sirve las copas, el anfitrión piensa por unos segundos y explica sin que nadie le pregunte, lo que significa haber cambiado el rumbo de la producción de la familia. “Pasar a la calidad es también haber ido a búsqueda de nosotros mismos, de nuestro carácter de aquello que queremos ser. Fuimos también en búsqueda de valorizar la cepa local, el Ribolla Giala, que es la uva por excelencia de estas colinas”.