El hombre siempre tiene ganas de hablar de vino, y aunque parece que todo el tiempo alguien lo está esperando en alguna parte y debe partir rápido, igual acaba por quedarse charlando sobre su pasión. “A todos nos gusta hablar de esto, pero me gustaría que podamos llegar mejor al consumidor principiante, y ayudarlo a romper mitos sobre el vino”, dice Randall Grahm, el productor de vinos californiano dueño de viñas Bonny Doon. Randall se hizo un lugar especial en la industria tanto con sus osados vinos de cepas poco conocidas, como con sus ideas sobre el valor del terruño, su irreverencia frente al marketing, y su buen humor. Su libro Been Doon So Long: A Randall Grahm Vinthology -en el 2009- contribuyó a acentuar ese personaje diferente del vino en Estados Unidos, cuya pasión por las cepas del Rhone, James Joyce y las extravagantes etiquetas lo han convertido está declaradas en sus vinos.

Randall es considerado un gran comunicador del vino, pero a veces él mismo dice que todavía falta cambiar ciertas cosas para que el consumidor principiante no se sienta abrumado o inhibido por las facetas snob del marketing del vino. El cree que tal vez haya que cambiar el vocabulario y “por ejemplo remplazar palabras como terroir por fuerza-de-vida”.

“Me gustaría que podamos llegar mejor al consumidor principiante, y ayudarlo a romper mitos sobre el vino”

“¿Cómo se hace para comunicar el valor de un producto como el vino a una audiencia joven? Si el consumidor es conocedor y aprecia el terruño no hay problemas, porque él solo va a encontrar la información que busca. Pero a la hora de conectarse con gente que sabe poco de vinos, ¿Cómo se hace?¿Cómo se consigue desmitificar el mundo del vino y contarle las diferencias de estilos?”, explica. Randall remarca que el principiante no sabe la diferencia entre un vino de falso y uno verdadero “porque los dos se llaman vino, aunque en el fondo sean productos bastante diferentes”.

“El real y el falso vino vienen del mismo lugar y los consumidores no saben qué tipo de calidad deben buscar. En Estados Unidos cuando el consumidor está frente a un vino de terruño, el consumidor dice ‘perdón pero no quiero este vino, prefiero algo mas suave, frutal y abordable”, agrega.

Randall Grahm, cuya viña está en la región del valle central de California, insiste en que el consumidor estadounidense suele temer a que esta historia del vino será demasiado complicado. “Los consumidores principiantes no quieren complicarse con cosas raras y empiezan a pensar ‘ ‘uhh, voy a tener que acordarme de esto o de aquello… no puedo pronunciar lo otro, va a ser demasiado difícil entonces prefiero lo común y no complicado’”.