Vinicast Entrevistas – Audio

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Bodega Noemia

La perfección está en cada detalle, y en la capacidad única e insustituible de la materia prima. La calidad y el carácter del vino Noemía son el resultado de un proceso de detalles precisos, todos a partir de una hectárea y media de viñedo. “Noemía es interesante porque a pesar de provenir de un viñedo de una hectárea y media, esa parcela esta dividida en ocho, y se cosecha en diferentes puntos”, explica Germán Masera.

“Indudablemente el carácter, el terroir hacen que nuestros vinos marquen su personalidad muy pronto en el proceso de vinificación Ya uno puede imaginarse a donde van a llegar. No pasan por un desequilibrio en el que la madera llega a un pico y luego baja… no.”

Noemía es interesante porque a pesar de provenir de un viñedo de una hectárea y media, esa parcela esta dividida en ocho, y se cosecha en diferentes puntos.

Noemia botellaEl proceso arranca con una cosecha delicada que se hace en cajitas de diez kilos. “Después cuando llega a la bodega tratamos de enfriar la uva, nunca mas debajo de siete grados. Luego se desgrana todo a mano. Eso es un proceso muy lindo y muy delicado”, agrega Germán. Esta parte del proceso lo llevan a cabo apenas veinte personas, siempre mujeres. Luego se hacen cuatro o cinco días de maceración pre-fermentativa, que es el tiempo que se toma la uva para recuperar la temperatura óptima -para que las levaduras indígenas empiecen el proceso de fermentación alcohólica. Finalmente, la fermentación dura unos quince o veinte días con las levaduras indígenas, que es definitivamente lo que aporta el carácter de Noemía.

Creemos que nunca podremos llegar a producir más de seis mil botellas. El techo está definido por una hectárea y media de viña que tiene ‘esa’ uva, que no podremos conseguir en ningún otro lado.

Masera explica que “terminada la fermentación se descuba, y se deja el vino por una semana en las mismas piletitas de 2,500 litros donde fermentaron”. “Después por gravedad llenamos las barricas. Y ya en las barricas se hace la fermentación manoláctica.” El siguiente paso es el añejamiento de 18 meses en barricas de roble francés de primer uso.

“Creemos que nunca podremos llegar a producir mas de seis mil botellas. El techo está definido por una hectárea y media de viña que tiene ‘esa’ uva, que no podremos conseguir en ningún otro lado”, enfatiza Masera.

Por último, “Hans hace los cortes antes de embotellar y queda 3 o 4 meses antes de salir a la venta”. Masera agrega que “en realidad no se puede demorar mucho mas la salida de las botellas porque todo el vino está vendido”.