Viene de Parte I

Durante sus años de estudiante de enología, el viñatero bordelés Julien Mingot viajó y trabajó en Argentina y Chile. Hoy en día al mando de su bodega familiar en Burdeos Superior, Julien todavía sonríe con entusiasmo al recordar los tiempos en que pasó por Los Andes.

“En mi recuerdo está la idea de un lugar naturalmente dotado para hacer vino, que aunque parezca una obviedad, no siempre lo es. Hay muchas regiones de vino del mundo que no tienen el terroir apto”, opina. Al comparar las regiones de Argentina y Chile, el bordelés destaca no solo el terroir es apto sino que existe una constancia de calidad que vienen dando los vinos de estos países.

“En mi recuerdo (de Argentina y Chile) está la idea de un lugar naturalmente dotado para hacer vino, que aunque parezca una obviedad, no siempre lo es.”

Al mismo tiempo, Julien aclara que los procedimientos “no siempre son los mismos a los de Francia”. “Son viñedos que reciben mucho sol y generan vinos con altas concentraciones de alcohol, y la verdad es que nuestro paladar en Francia no está acostumbrado a ese estilo”, explica. Julien dice que Europa es un mercado un poco cerrado a los vinos mas alcohólicos, pero aclara que Canadá y Estados Unidos han demostrado que los vinos argentinos y chilenos están entre sus preferidos.

La Cepa Merlot y el consumo actual

La cepa Merlot es una marca inseparable de esta región de Burdeos, donde Julien Mingot me recibe al filo de un atardecer veraniego. Chateau Maréchaux, ubicado a unos 5 kilómetros de la región de Pomerol, tiene 15 hectáreas con Merlot como protagonista central, y acompañan Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Sauvignon Gris. “No podemos dejar de destacar que el Merlot es el máximo exponente de esta región, porque además en nuestro caso, es una cepa que sigue la tendencia del mercado, que pide vinos frutados y fáciles de tomar”, cuenta Julien.

“Mismo si nuestro lugar nos permite pensar y elaborar vinos de gran solidez y potencial de guarda, a nosotros nos interesa los vinos frescos y frutados que el mercado pide últimamente”, dice Julien. La claridad del viñatero bordelés sobre qué pide el consumidor moderno parece rotunda: estilos mas parecidos a los que algunos hace un tiempo llamaban “vinos del nuevo mundo”.

“Mismo si nuestro lugar nos permite pensar y elaborar vinos de gran solidez y potencial de guarda, a nosotros nos interesa los vinos frescos y frutados que el mercado pide últimamente”, dice Julien.

A sus treinta y pocos años, Julien Mingot representa una generación que se inició en la viña al tiempo que se instalaban vinos con uvas más madura. Son vinos de concentración mas alta y que han resultado victoriosos en mercados de consumo emergentes, en gama de precios alrededor de los 10 o 15 dólares. “Es verdad que en algunas gamas del mercado, la vinificación busca vinos mas jóvenes, frutados y con alcohol algo mas alto”, agrega. A pesar de esta tendencia, Julien resala que gracias a la cepa Merlot, esta región de Burdeos siempre ha buscado vinos con predominancia de la fruta.