Viene de parte I– Es verdad que hacer un vino puede significar participar en un proceso que producirá millones de botellas o, como es el caso de Adrien Roux, trabajar a menor escala en viña y en bodega para acompañar ese transcurso. Sin dar vueltas, la idea es que elaborar vino tiene caminos muy diferentes, y un resultado que a la vista del consumidor termina siendo muy parecido, o el mismo. ¿Entonces importa cómo se haga si al final para muchos el resultado es lo que cuenta? Cada cuál tendrá su respuesta.

Adrien Roux, productor de 1,3 en Chablis, dice que elección es hacer vinos de terroir, desde el primer paso hasta el último. “En mi opinión, el vino de terroir son vinos que se obtienen dando un máximo de margen de maniobra a la naturaleza”, agrega.

Adrien Roux

Cree que la relación con la producción artesanal cambió en los últimos 50 años, desde el momento en que la elaboración en serie permite que uno apriete un botón y las cosas que habían salido bien se repitan innumerables veces. ¿Para qué tomar riesgos y trabajar uno por uno cada rincón de la viña, cada cosecha, si es posible repetir el mismo resultado millones de veces? “Hoy apretás un botón y funciona”, dice Adrien.

Dice que trabajar el terroir “implica la sorpresa y el no tener todo bajo control”, pero enseguida aclara que “tampoco hay que irse del otro lado con la idea de terroir y natural porque no olvidemos que antes acá había árboles y que el hombre arrancó bosques enteros para meter trigo, vacas, viñedos, etc”.

“Tampoco hay que irse del otro lado porque no olvidemos que antes acá había árboles y que el hombre arrancó bosques enteros para meter trigo, vacas, viñedos, etc”

“Por eso, aunque un productor sea orgánico, biodinámico, etc… se trata de agricultura”, resalta Adrien. Su búsqueda tiene que ver con la autenticidad, acaso menos poética, pero más coherente con su voluntad de evitar los grupos. “No hay que confundirse: la noción de “natural” debemos tomarla con pinzas cuando hablamos de terroir. Cuando hablamos de “natural” es porque nos esforzamos por dejar actuar a la naturaleza”.

Tras una pausa y reflexión, Adrien Roux dice que no debemos estancarnos tanto en estas discusiones, pero que sí es necesario tener algunas cosas claras. “Hay que saber interpretar y respetar ciertas sutilezas. Y punto”, atiza.

Adrien Roux

“Antes que nada, nosotros ya hemos cambiado enormemente el paisaje. Debemos saber que a partir del momento en que tenemos todos los medios posibles, medios tecnológicos o medios de poder e influencia sobre nuestro medio ambiente lo vamos a terminar cambiando: no nos adaptamos más a él, sino que lo vamos a cambiar para que se adapte a nosotros”, completa.

Así, con reflexiones cortas e hilvanadas, el viñatero va allanando el camino hacia el origen de su idea: la uniformización del vino y los estilos que ganan mercados gracias a las publicaciones y el marketing se sustentan en la industrialización.
“La cuestión de uniformizar los gustos del vino, y así la producción tiene un origen muy claro: La industria. Para mi la generación del concepto de industrialización está en nuestro modo de vida desde que nacemos”, dice Adrien en un tono inmutable.

“Todo lo que se producimos una vez lo hacemos pensando en que se va repetir en serie siempre de la misma manera y con igual resultado.”

-Hay que admitir que pensamos de modo industrial- dice.

-¿Qué quiere decir pensar de modo industrial? – le preguntó.

“No se trata de un juicio de valores, o una posición ideológica sino mas bien de una manera de pensar actual. Todo lo que se producimos una vez lo hacemos pensando en que se va repetir en serie siempre de la misma manera y con igual resultado. Porque es el modo industrial que nos lleva a pensar así”, explica.

Mientras la tarde va cayendo sobre las viñas de Petit Chablis, Adrien dice que es hora de volver a su casa, donde habrá algo de queso, un pate hecho por un vecino y Chablis, claro. Caminamos hacia el camino, donde está la camioneta y vuelve a insistir en que toda esta manera de producir y de consumir no tiene más que cincuenta años, al menos en el vino. “Pero así son las cosas. Lo importante de verdad es no olvidarse de las cosas importantes, de las cosas que no hay que perder de vista”.

Sigue en Parte III