Viene de Parte I. Benoit Tarlant, responsable de los Champagne de la casa familiar fundada hace más de tres siglos, habla de un elemento fundamental y decisivo de su trabajo: el tiempo. “Los resultados de mi trabajo cotidiano se verán en el 2022″, explica, como buscando ilustrar lo que quiere decir cuando habla de una “relación muy especial con el tiempo”.

El tiempo es muchas cosas. Es el legado de varias generaciones, y es el trabajo de saber tenerle respeto a las fases de la naturaleza o de la elaboración del vino. “Hoy en día todo es más corto y las cosas están pensadas para ir más rápido que antes”, precisa Tarlant. Y enseguida explica que “a pesar de esta modernidad” su trabajo de viñatero es a partir de una relación de respeto absoluto al tiempo.

“La mayoría de las viñas con las que trabajo hoy fueron plantadas por mi abuelo, bisabuelo y tatarabuelo. Eso me permite agregarle un valor más al tiempo que es un valor humano. No es una herencia abstracta”, comenta. Tarlant cree que “el interés de esta relación humana con el pasado no es para presumir, sino es para entender mejor cómo son las cosas y avanzar convencidos en el futuro”.

Cuando Benoit Tarlant cuanta con qué placer compartió tiempo en la viña y bodega con su bisabuelo las cosas parecen más claras. “Mi bisabuelo nació en 1908 y murió en el 2008. Tuve la suerte de conocerlo, y compartir el trabajo y eso afirma más aun esa relación con el tiempo cuando uno se dedica después de tantas generaciones al vino”, cuenta.

“Eso es lo que nos permitió atravesar el tiempo”, agrega.

No hay que olvidar que la familia Tarlant está radicada en este pueblo de Œuilly desde la Revolución Francesa, y como dice Benoit “las raíces de las viñas se confunden con las raíces de la familia”.

“Pero siempre digo que no nos quedamos estancados al pasado”, afirma enseguida.

Al cabo de una larga charla, de repente Benoit parece haber encontrado una historia personal que resume muchas cosas. Sonríe justo antes de lanzarse a la anécdota y recuerda que una vez estaba mirando el Google Earth, que es una gran herramienta para un viñatero”, cuando su bisabuelo George Tarlant lo pasó a saludar por la oficina. “Él vivía atrás de la bodega y le mostré las vides y su jardín desde el satélite de Google. Miró con cuidado y con una lapicera apuntó a un lugar preciso de la viña, y me dijo qua ahí había que tener cuidado porque cuando se hizo el pozo para plantar había una bomba sin explotar. Mi abuelo me dijo que simplemente pusieron tierras y la taparon”, recuerda Benoit entre sonrisas. “ahí mismo le hice una cruz al mapa de las vides para que nadie de las próximas generaciones se les ocurriera remover ahí la tierra”.

El tiempo y sus dimensiones. Desde las anécdotas, el respeto, y la visión de futuro según Benoit Tarlant. La tarde se va esfumando en Œuilly y es hora de probar vinos bases para seguir acompañando las historias