La primavera trajo los vinos salteños a Buenos Aires en una feria que dejó buena vibra. El noroeste argentino se consolida como una región de diversidad de Torrontés, incipientes rosados que parecen
tintos, y muchos de sus tintos en plena fiebre de elegancia y vigor.

Hace unos años los vinos de altura llegaban a la mesa con una bandera izada en el mástil: cuerpo color, y bastante alcohol en tintos, y gran alternativa de aperitivo con el Torrontés. La feria Vinos de Altura deja pistas claras de que los estilos salteños siguen abriendo el juego. Si bien la familia Etchart y sus grandes vinos Yacochuya mantienen ese estilo de color intenso, gran equilibrio y sabores serios, se notan algunos tintos de frescura, menos barrica y todavía carnosos como el Rupestre de Domingo Molina, un corte 60 por ciento Malbec, 30% Merlot y 10% Tannat, que viene con uvas cultivadas a 2,200 metros sobre el nivel del mar. El Yacochuya sigue siendo una experiencia muy única y el Rupestre un gran vino de altura para acompañar una comida, como por ejemplo un guiso de lentejas. Otros dos que dejaron su huella son el Cafayate Gran Linaje Malbec y un Syrah de Nanni orgánico.

Entre los Torrontés, también emergen mayores opciones y gamas mas diversas. El Tukma Torrontés Reserva 2012 fue uno de los puntos más altos en esta cepa. Desde una pequeña finca en la zona de Angastaco, en Quebrada de las Flechas a 1900 metros sobre el nivel del mar. Es un vino que mantiene el frescor y equilibrio y aporta complejidad. El Cafayate Gran Linaje de Etchart está bueno también y tiene ese lado algo más floral, en compañía de la fruta. El vinatero, o enólogo, o ambos, José Luis Mounier tiene su finca propia, Las Nubes, y probar sus Torrontés es una experiencia parecida a conocer las bases y también saber hacia donde va esta variedad. El Mounier 2012 es un exquisito vino de “apero”, dúctil y con carácter.

Los Rosados fueron de los focos más destacados. El José Luis Mounier 2012, del Divisadero es un exponente de estos rosados con cuerpo, que se mantienen como una opción fresca pero con persistencia y buen equilibrio. Otro destacado es el Tukma Rosé, que convierte el momento del aperitivo en la hora del deseo.

La feria tuvo también algunas novedades entre los exponentes como las bodegas Isasmendi de Cachi, y a 2200 metros sobre el mar, y Piatelli Vineyards, que es parte de la bodega mendocina.

La lista de bodegas que participaron la completan Bodega Vasija Secreta, Bodega Amalaya, Bodega Tukma, Bodegas Lávaque, San Pedro de Yacochuya, Bodega Domingo Molina, Bodega Peña Veyrat Durbex, Bodega El Esteco, Bodega Etchart, Bodega El Porvenir de Cafayate, Bodegas Piattelli, Vinos Stutz y Finca Gualinchay.