Viene de Parte II

La idea de mercado de vinos para una bodega bordelesa es más bien dinámica. Las tendencias, las modas, las comunicaciones y otras cosas hacen que nada sea para siempre. Desde Chateau Maréchaux, Julien Mingot cuenta que los franceses de la generación que hoy tiene menos de cincuenta años son muy diferentes a la de generaciones anteriores.

“Las generaciones más grandes son muy fieles a estos vinos de Burdeos. Las nuevas generaciones están buscando probar cosas nuevas, está abiertas a los descubrimientos”, cuenta.

Lo interesante es cuando Julien explica los cambios que se vienen viendo en el mercado de exportación. “Hace poco tiempo, digamos hace menos de una década el mercado asiático pasó a tener una gran preponderancia entre nosotros los vinateros de Burdeos”, agrega.

A pesar de esta gran atracción de los asiáticos y muy especialmente de los chinos a los vinos bordeleses, Julien asegura que no quieren adaptarse a los gustos de estos nuevos consumidores. “Nos interesa exportar vinos a esos mercados pero no queremos hacer un vino pensando en ellos”, agrega. Explica que el mercado chino se consolidó en el año 2007 justo en el momento en que la viticultura bordelesa había sufrido varios reveses. “Por este motivo estamos agradecidos a esta situación, pero siempre guardaremos nuestro estilo en lo que es vinificación”, agrega.

Ya casi no hay luz natural sobre las viñas de Julien Mingot y la entrevista en video se complica. Es hora de apagar la cámara y pasar a la bodega a probar de barricas, y seguir la charla sobre los vinos que vendrán. “Acá hay uno que no se vende”, me dice y me alcanza una botella de un “Basile”, el nombre de su hijo y acaso el sucesor de estas viñas y esta tradición.