En la cava de casa o en una góndola de supermercado, el vino dentro de una botella es un producto vivo, en permanente evolución. Y en esa vida en botella, el contacto con el oxígeno es un aspecto clave. Tal vez el más decisivo a esa altura.

A esa fase del vino apuntó el productor de corchos Nomacorc cuando inició el desarrollo de una tapa a medida para cada vino. Son corchos con una situación de contacto con el oxígeno a medida del enólogo de cada bodega. “Es algo así como extender la mano particular de cada enólogo para que sus vinos sigan siendo únicos”, explica Mark Coleman, gerente de Nomacorc para el continente. “Esta línea de corchos es revolucionaria porque define el oxígeno que ingresa a la botella y por ende se vuelve una herramienta del proceso de elaboración”, agrega.

En otras palabras, explica Coleman, la línea de corchos Select permiten que la botella sea tapada con mayor o menor contacto con el oxígeno y así garantizar que el estilo diseñado por cada enólogo se perpetúe. “Si es con más o con menos sulfitos, si es para un mercado de exportación y tendrá que viajar, si es para un vino que se guardará mucho tiempo son todas condiciones que serán definidas por el tipo de corcho”, agrega.

“No tiene sentido trabajar para hacer un vino diferente y después taparlo con el mismo corcho”, puntualiza Coleman.

El ejecutivo de Nomacorc explica que esta nueva serie de corchos, lanzada hace poco más de un año, incluyen el Select 100, 300, 500 y 700. El foco comercial de estos corchos apunta a una gama de precios más altos de los que habitualmente produce. “Con esta serie estamos apuntando a vinos que van desde los 30 dólares.”

Cuando Coleman habla de los prejuicios que existían de parte de algunos consumidores ante el corcho no natural, explica que eso ha cambiado rápido. “El consumidor va entendiendo las ventajas de los corchos Nomacorc cuando saben que pueden estar tranquilos antes de abrir una botella, ya que no tendrá fallas.” Y eso, sin vueltas, es más importante que todo.