Viene de Parte II

La fuerza de la palabra Champagne, de este vino tan reconocido, permite que gente de muchas partes del mundo sienta curiosidad por conocer mas vinos de esta región de Francia. “Y eso es una gran suerte para los productores como nosotros”, dice Benoit Tarlant, quien al frente de su viñedo familiar lleva años en la dirección de espumantes artesanales, con meticulosas selecciones de parcelas y foco en el terroir.

Pero Benoit sabe que pese a la ola de productores pequeños en busca de autenticidad y alta calidad, Champagne es también sinónimo de estatus y lujo. Desde siempre, o por lo menos en las últimas décadas, el Champagne es también la idealización de un puñado de marcas multinacionales.

“En una época había poco espacio para productores pequeños como nosotros. Hoy en día, y también gracias a la potencia de estas multinacionales, se abren espacios para bodegas chicas que buscan la calidad, lo artesanal y los fundamentos de hacer este estilo”, agrega.

Sin desdeñar la influencia de las grandes marcas en el mercado, Benoit Tarlant tiene claro que “esa parte del juego, en la que el Champagne representa estatus” no le interesa. “Creo que ese aspecto no es fundamental. Yo solo quiero participar para que los vinos de Champagne sean los mejores espumantes del mundo”, sentencia.

Mas adelante en la charla Benoit contaría una degustación hecha hace algunos años atrás por varias casas de Champagne en la que los productores buscaron ver cómo evoluciona este vino a través del tiempo. De ese día no puede olvidar muchos vinos, pero dice que la emoción de haber probado un Bollinger de 1945 lo marcó para siempre. “Son gustos a los que uno no está acostumbrado. Sensaciones profundas, y además de todo, el cerebro trabaja sobre la idea de que este vino fue hecho en 1945 justo cuando acababa la Segunda Guerra, entonces uno se imagina el estado de ánimo”, dice Benoit con una leve sonrisa de emoción. Luego, con un gesto alegre se acerca a las ánforas que descansan al lado de los barriles. Allí bromea con su hijo Gabriel y pronto me invitará a seguir degustando.