Una pequeña apelación algo oscura, de viñateros indomables, y con vinos tan sorprendentes como incomparables. La región de Jura no se parece a nada, y hoy, hay que admitirlo, es uno de los paraísos de fanáticos del vino de todo el mundo. Pero ¿por qué esta apelación francesa colgada en los Alpes hace vinos tan particulares, y hoy son moda? Acá cuatro visitas a viñateros para empezar a entender algo.

 

Los vinos son limpios, persistentes, dinámicos y con varias capas de sensaciones extras, desde los matices oxidativos, frutas secas, terrosidad y hongos al mismo tiempo que la frescura cristalina de frutos rojos. Las cepas tintas Poulsard y Trousseau (también hay Pinot Noir), y las blancas con el inefable Savagnin y el Chardonnay son originales. Casi no hay fuera de esta región. Los estilos de vinos son únicos, como el oxidado Vin Jaune, el fortificado Macvin y el famoso vino de paja, hecho con una uva cosechada temprano y luego resecada sobre paja hasta elaborarlo unos 4 meses mas tarde.

Pero el alma de Jura son también sus viñateros, tan simples como porfiados, aunque también francos y detallistas. Los paisajes montañosos del Jura, con viñedos cayendo sobre valles, establos y vacas pastando son un decorado de película.

Hay que saber que poco ha cambiado el estilo de vino de Jura en los últimos siglos. Con un trabajo milimétrico en el viñedo, y vinificaciones delicadas y extremas, estos vinos han resistido las modas con sus cepas únicas y su elaboración particular. Muchos de los vinos tienen una crianza biológica, un procedimiento que favorece el crecimiento de un velo de levaduras en la superficie del vino. Las levaduras cambiarán características compositivas de los vinos en el envejecimiento y los volverán únicos. Todo esto pasa en una de las regiones más chicas de Francia con unas 1850 hectáreas que se extienden por 80 kilómetros.

Con estos detalles, arrancan un breve recorrido por tres productores de vinos en Jura. Emmanuel Houillon y Pierre Overnoy, Stephane Tissot y Pignier -Continua en Post #2